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Charla Sexualidad y Autismo

La charla fue impartida el 11 de Abril en la asociación ProTGD de Alcorcón por el psicólogo y sexólogo Carlos de la Cruz encargado de la asesoría de sexualidad en el ayuntamiento de Leganés en un clima cercano y ameno. Lo primero que Carlos señaló es que lo que las familias deben de hacer es abordar el tema, quitarse el temor de hablarlo con sus hijos, llevarlo de manera natural tal y como se ha hecho con los demás hijos o hijas adolescentes sin discapacidad. Ambos comparten objetivos. Lo que cambia es la forma. Para eso hay que definir conceptos; la sexualidad no sólo se refiere a las relaciones sexuales como el coito; también hay que relacionarlo con la relación con uno mismo. Y es conveniente valerse de una educación sexual sana y natural para mejorar la relación interpersonal y la relación con los demás, incluído nuestros hijos e hijas. Carlos de la Cruz señala 3 objetivos claros: aprender a conocerse, aprender a aceptarse y satisfacción.

Aprender a conocerse

Es bueno que los chicos y chicas se conozcan y sepan cómo funcionan sus cuerpos. Deben tener información de la diversidad corporal que existe y para eso las familias deben hablar con ellos sin generalizar y no tratando la sexualidad como un tabú. Puede ocurrir que tengan curiosidad y os pregunten, que al abordar el tema os deis cuenta que algo saben o que directamente no os pregunten. En la mayoría de los casos no perjudica hablar del tema aunque no les interese ya que lo más seguro que es algo hayan oído ya. Lo más efectivo es que tu marques el ritmo, no que te lo marquen ellos. Lo que está claro es que el silencio nunca es la solución y tenemos que pensar que lo que vamos a contarles es algo sensato, por mucho que no lo entiendan del todo. Y ellos deben percibir que no os incomoda el tema, que tenéis buena predisposición a ayudarles y así les dais a entender que pueden contar con vosotros para cualquier cosa. A la hora de establecer un relato, Carlos de la Cruz aboga por que sea un relato veraz, para que coincida lo que se dice en casa con lo que se dice en la escuela. Y teniendo en cuenta que muchas personas con autismo no entienden las metáforas es la mejor manera de hacerlo. Otra característica de nuestro relato tiene que ser la naturalidad. Muchas veces los padres y las madres dejan de hablar con sus hijos porque creen que no son naturales o que no están preparados para hacerlo. El sistema de comunicación que utilizamos con ellos es el mismo que debemos utilizar tratando el tema de la sexualidad. Te tienes que dar el permiso para poder hablar. Y el esfuerzo que implica el tratar el tema será valorado por vuestros hijos, verán que les importamos. Nos podemos apoyar en material didáctico ya sean pictogramas, modelos anatómicos o libros. Carlos de la Cruz aconseja un libro para descargar de manera gratuita: “No cuentes cuentos”.

Aprender a aceptarse

La idea a transmitir es que nuestros hijos e hijas son tan hombres y mujeres como cualquiera, deben saberlo y son dignos de ser queridos, tengan o no discapacidad, sin etiquetas. Y cuando lleguen las preguntas es más fácil para los padres tener las respuestas preparadas. Nuestros hijos e hijas deben percibir que existen modelos relacionales diversos: amigos, conocidos, familiares, parejas de novios con o sin hijos, casados, divorciados e incluso personas solteras. Y deben conocer que cualquiera de estos modelos es válido y permite a las personas ser felices plenamente. Llegados a este punto, es posible que empiecen a ser conscientes de que pueden ser rechazados por otras personas, de lo injusta y cruel que puede ser la sociedad de la que forman parte. Y es en este preciso momento en el que tienen que sentir que les apoyamos, queremos y aceptamos. No es cuestión de negarles el novio o la novia en un momento dado pero tienen que saber que el estar sólo también es un modelo válido en el que se puede ser feliz. El que nuestro círculo más cercano sepa cómo estáis tratando el tema ayudará para que en una reunión familiar no se le insista demasiado sobre si tiene novio o novia para que no se desteja lo que tú estás tejiendo con él. Otro aspecto en el que incide Carlos de la Cruz es el de hacer que se sientan como niños cuando son niños y adultos cuando son adultos. Es decir, que tu hijo perciba que tú le das el mismo tratamiento a su cuerpo que al tuyo, ya sea en el ámbito privado o en el público. Si tú te tapas en la playa cuando te vas a cambiar el bañador, a tu hijo o hija le deberás tapar si es que ya es adolescente (a partir de 14 años). Con el tema de los afectos es lo mismo. Cuando son pequeños “te los comes a besos” y les acompañas al colegio de la mano. Nuestro hijo o hija con discapacidad hará lo que le hayamos enseñado pero llegado a una edad, debemos tratarlo como un adolescente aunque él o ella no lo pida. Lo mismo pasa con la ropa. Llegará un punto en que nos pida elegir la ropa y aunque pueda traer alguna discusión que otra, es bueno que el sienta que le das el control sobre determinadas cosas. Esta es la mejor forma de integrarlo, algo que deseamos y repetimos continuamente para nuestros hijos e hijas con autismo. Tratarlo o tratarla como un joven si lo es, que él lo sienta y que los demás lo vean.

Satisfacción

Este objetivo está relacionado con la erótica y el cómo se expresa esa erótica. Lo que debemos pretender es llegar a una situación en la que tanto nuestros hijos, como nosotros, estemos satisfechos. Una expresión de la erótica es la masturbación y, por incómodo que sea hablar de esto, es una realidad en todas las edades de nuestros hijos. En la infancia funciona como estímulo-respuesta pero a partir de la adolescencia aparecen otros significados a través de recuerdos, fantasías, estímulos etc a la par que se ponen valores sobre lo que se hace; si es bueno o malo. Dependiendo del grado de autismo dispondrá o no de capacidad evocadora y dependerá más o menos de un estímulo directo. En este punto hay que volver a la completa coordinación entre padres y profesionales, una comunicación fluida evitará momentos incómodos y fuera de lugar. Y la intervención en su aprendizaje tiene que iniciarse cuanto antes mejor. Para eso tenemos que enseñarle que el lugar es muy importante y sólo podrá hacerlo en su dormitorio y cuando este sólo, enseñándoles así a controlar sus impulsos. Si le prohibimos todos los demás sitios y cuando esté acompañado, al final aprenderá la forma y el lugar en el que corresponde. Si por nuestras creencias o moral no estamos de acuerdo con esta práctica hay que recordarse que no se trata de nosotros sino de nuestros hijos, y que conviene hacer un esfuerzo. El proceso puede ser lento y tedioso y tendremos que verbalizarlo todo para que vaya aprendiendo pero merece mucho la pena normalizar la situación. Y darnos cuenta que lo que está en juego es que entienda que es una práctica íntima, que no es mala y que sólo está prohibido en determinadas situaciones y lugares, para que ellos no se sientan mal ni culpables si lo hacen cuando y donde deben.

Conclusión

Como conclusión decir que el papel de los padres es fundamental y que al igual que los profesionales que trabajan con nuestros hijos en el aula, deben contribuir a su educación de una manera activa, estratégica y coordinada, adelantándose a los acontecimientos que queramos o no van a acabar sucediendo. Por tanto es vital afrontar el tema con naturalidad contribuyendo a su educación sexual, como otro aspecto más dentro de su bagaje educativo. Lo sexual forma parte de lo íntimo, no de lo prohibido. No debemos hacerlos sentir culpables ni sobreprotegerlos si es que realmente creemos en la inclusión social de nuestros hijos con discapacidad. Las estrategias deben ser parecidas a las utilizadas con el resto de nuestros hijos. La inclusión empieza dentro de casa y cuanto más cultivemos nuestra sexualidad mejor la vivirán ellos.

2012 FESPAU - Confederación Española de Autismo.